Y entonces sentí como una fuerte ráfaga de viento golpeo mi cara con fuerza... Y desperté.
Ahí estaba yo, sola igual que hace tres años atrás, tan sola que podía escuchar los latidos de mi corazón disminuir la velocidad mientras me alejaba de lo que un día me importo.
¿Que podía hacer ahora? El ya no estaba, yo ya no estaba...
No hay comentarios:
Publicar un comentario